El incidente de Wendy's
Hace una semana, yo y tres amigos fuimos a comer una cena rapida en Wendy’s. Sin ningún plan salvo gozar de unos batidos de chocolate, nos sentamos y platicamos por un ratito. Mi amiga echó a reírse hasta que no podía controlarse y yo eché un vistazo por el restaurante a ver sí alguien oía nuestro ruido. En aquel momento sentí una oleada de audacia en mi espíritu. La que se sentaba a la izquierda se volvió hacia mí y preguntó si debíamos ministrar a la gente del restaurante. Sentí un gran “sí” desde Díos, y sin pensar, de repente me levanté y quedaba frente a una pequeña masa de gente. Anuncié en inglés y español algo sobre el deseo de Dios que se sane la gente, y que querríamos orar por cualquiera persona que tuviera una enfermedad o cualquiera otra necesidad. Una mujer lo señaló a su esposo, y nos acercamos a ellos. Fue un pastor de una iglesia local. Oramos para que Dios les diera provisión financiera y bendición.
Luego, afuera, habían unos hombres sin hogar, claramente borrachos, sentados junto al portal. Me pidieron dinero para cigarrillos, a lo cual contesté un ‘no’ firmo. El que se llama “Dave” declaró que era veterano de la guerra de Vietnam.
“Siempre que conozco a veteranos como usted,” le dije en serio, “quiero decirles ‘bienvenido a casa, y bien hecho, le agradezco mucho su sacrificio.’”
Antes de que pudiera acabar de decirle eso, rompió a llorar. Había sufrido heridas profundas a causa de las cosas que vio en la guerra. Hasta haber enseñado en la universidad de Cornell (y ya sin hogar), todavía llevaba en su corazón los soldados que se le perdieron y el dolor de haber matado a otros. Le hablamos del amor poderoso del Padre Celestial que puede cubrir y sanar esas heridas y oramos por él. Después se ponía alegre y sobrio.
Mientras tanto, los otros dos amigos habían orado por un chavo con dolores de las rodillas. Se había levantado, confundido por la desaparición súbita de todo el dolor. El libro de Hechos en Wendy’s…¡Alabado sea Dios!
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Monday, April 20, 2009
Thursday, March 26, 2009
La vejez
Las residencias para ancianos siempre me han interesado. Siento un distinta compasión cuando visito a una de estas residencias, y bastante raro es que no viene del ambiente melancólica que parece agobiar el lugar, sino del silencio profundo que veo en las caras arrugadas de la gente pegada a las sillas de ruedas. Da el sentido de que ni piensan, ni creen, ni sienten, ni tienen espíritu, ni alma, ni mente. Unas experiencias mías:
Waco, Texas: mi amiga y yo empecé a hablar con el anciano que lleva grandes gafas de sol. Al darse cuenta de que él no nos espanta, dos punks jóvenes, charlar con un anciano, su expresión se animó y la media hora que iba a seguir contó la historia directa del tornado que sopló por el centro de Waco en los cincuenta.
Ciudad Juárez, México: una anciana, arrugada, frágil y de estatura muy breve, se sentaba al otro lado de la sala. Nos observaba con curiosidad, de vistacitos que rompió su mirada fijada en las manos secas que cayeron en las rodillas. La acerqué con otra amiga mía y hablamos con la mujer preciosa, quien se inclinó y me señaló que le tendría que hablar con la boca casi directamente en la oreja. En español lento y alto, le dijimos de su identidad en Cristo como hija amada del Padre, oramos para ella, y le dimos unas palabras de conocimiento sobre su vida que complacía mucho a Dios. Lloró sonriendo y pidió una Biblia porque no tenía nada que leer.
Hay que comprender que los ancianos quietos y callados sí son seres humanos que sienten, saben, aman y creen todavía. Y a veces son tesoros de sabiduría.
Waco, Texas: mi amiga y yo empecé a hablar con el anciano que lleva grandes gafas de sol. Al darse cuenta de que él no nos espanta, dos punks jóvenes, charlar con un anciano, su expresión se animó y la media hora que iba a seguir contó la historia directa del tornado que sopló por el centro de Waco en los cincuenta.
Ciudad Juárez, México: una anciana, arrugada, frágil y de estatura muy breve, se sentaba al otro lado de la sala. Nos observaba con curiosidad, de vistacitos que rompió su mirada fijada en las manos secas que cayeron en las rodillas. La acerqué con otra amiga mía y hablamos con la mujer preciosa, quien se inclinó y me señaló que le tendría que hablar con la boca casi directamente en la oreja. En español lento y alto, le dijimos de su identidad en Cristo como hija amada del Padre, oramos para ella, y le dimos unas palabras de conocimiento sobre su vida que complacía mucho a Dios. Lloró sonriendo y pidió una Biblia porque no tenía nada que leer.
Hay que comprender que los ancianos quietos y callados sí son seres humanos que sienten, saben, aman y creen todavía. Y a veces son tesoros de sabiduría.
Thursday, February 5, 2009
La pobreza...
La pobreza domina la situación económica de la mayoría del mundo. Aun aquí, fuera de las paredes gruesas de la “burbuja de Baylor,” la pobreza paraliza mucho de Waco. Tal vez como la clase alta en Lazarillo de Tormes, es bastante fácil ignorar el problema si nos rodeamos con nuestros lujos. Actuamos como el cura, que mientras tenía comida, a Lázaro solamente da su basura.
Hace seis meses viajé al norte de Vietnam, donde hay muchos pueblos pequeños que no tienen ningún tipo de asistencia médica. Era la primera vez que había visto a una gente que realmente vive en la pobreza. La situación de aquí en los Estados Unidos parecía una sombra en comparación (los hospitales, los refugios, las iglesias). Era difícil regresar a los Estados Unidos y ver los ‘Escalades,’ sabiendo cuantas vidas se pueden cambiar con ese dinero (y con eso no juzgo, sino que encuentro que era ignorante yo). Pero la realidad es que el dinero sólo es una venda.
La señora Janet Dorrell de Misión Waco hoy dijo “Si dichosos ustedes los pobres, porque el reino de Dios les pertenece, ¿porque no trabajar con los pobres? Compartís su bendición.” Muchas veces no creemos que podamos hacer una diferencia en la vida de alguien, y a lo mejor damos dinero con la esperanza de ayudar un poco. Os animo a buscar una oportunidad para invertir tiempo en la vida de un sin techo o una familia que vive a través de I-35. Al final, son las relaciones que cambian las vidas de las personas.
Hace seis meses viajé al norte de Vietnam, donde hay muchos pueblos pequeños que no tienen ningún tipo de asistencia médica. Era la primera vez que había visto a una gente que realmente vive en la pobreza. La situación de aquí en los Estados Unidos parecía una sombra en comparación (los hospitales, los refugios, las iglesias). Era difícil regresar a los Estados Unidos y ver los ‘Escalades,’ sabiendo cuantas vidas se pueden cambiar con ese dinero (y con eso no juzgo, sino que encuentro que era ignorante yo). Pero la realidad es que el dinero sólo es una venda.
La señora Janet Dorrell de Misión Waco hoy dijo “Si dichosos ustedes los pobres, porque el reino de Dios les pertenece, ¿porque no trabajar con los pobres? Compartís su bendición.” Muchas veces no creemos que podamos hacer una diferencia en la vida de alguien, y a lo mejor damos dinero con la esperanza de ayudar un poco. Os animo a buscar una oportunidad para invertir tiempo en la vida de un sin techo o una familia que vive a través de I-35. Al final, son las relaciones que cambian las vidas de las personas.
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