El incidente de Wendy's
Hace una semana, yo y tres amigos fuimos a comer una cena rapida en Wendy’s. Sin ningún plan salvo gozar de unos batidos de chocolate, nos sentamos y platicamos por un ratito. Mi amiga echó a reírse hasta que no podía controlarse y yo eché un vistazo por el restaurante a ver sí alguien oía nuestro ruido. En aquel momento sentí una oleada de audacia en mi espíritu. La que se sentaba a la izquierda se volvió hacia mí y preguntó si debíamos ministrar a la gente del restaurante. Sentí un gran “sí” desde Díos, y sin pensar, de repente me levanté y quedaba frente a una pequeña masa de gente. Anuncié en inglés y español algo sobre el deseo de Dios que se sane la gente, y que querríamos orar por cualquiera persona que tuviera una enfermedad o cualquiera otra necesidad. Una mujer lo señaló a su esposo, y nos acercamos a ellos. Fue un pastor de una iglesia local. Oramos para que Dios les diera provisión financiera y bendición.
Luego, afuera, habían unos hombres sin hogar, claramente borrachos, sentados junto al portal. Me pidieron dinero para cigarrillos, a lo cual contesté un ‘no’ firmo. El que se llama “Dave” declaró que era veterano de la guerra de Vietnam.
“Siempre que conozco a veteranos como usted,” le dije en serio, “quiero decirles ‘bienvenido a casa, y bien hecho, le agradezco mucho su sacrificio.’”
Antes de que pudiera acabar de decirle eso, rompió a llorar. Había sufrido heridas profundas a causa de las cosas que vio en la guerra. Hasta haber enseñado en la universidad de Cornell (y ya sin hogar), todavía llevaba en su corazón los soldados que se le perdieron y el dolor de haber matado a otros. Le hablamos del amor poderoso del Padre Celestial que puede cubrir y sanar esas heridas y oramos por él. Después se ponía alegre y sobrio.
Mientras tanto, los otros dos amigos habían orado por un chavo con dolores de las rodillas. Se había levantado, confundido por la desaparición súbita de todo el dolor. El libro de Hechos en Wendy’s…¡Alabado sea Dios!
Monday, April 20, 2009
Thursday, April 2, 2009
¿Feminista?
En mi opinión Sor Juana Inés de la Cruz es menos una feminista y más una defensora de cambio cultural. La definición oficial de feminista es “alguien que apoya los derechos iguales para las mujeres tal como hay para los hombres.” Sor Juana sí ataca militarmente a los hombres en su poema “Hombres necios,” haciéndolo fácil tildarla feminista radical (“Siempre tan necios andáis…”), y por cierto ella tiene toda la razón. Pero la estamos viendo desde nuestra época posmoderna, tras el siglo veinte y el movimiento de derechos de la mujer en general. Profundamente metido en la sociedad patriarcal de su época, Sor Juana no lucha en su poema por los derechos de su sexo, sino que pretende derribar la vista cultural que satura la sociedad sobre las mujeres. Lo curioso es que su observación sigue siendo relevante hoy en día: hay un estándar doble cultural a cerca de la sexualidad de las mujeres en contraste con la de los hombres. Se resume así: “la que es ingrata, ofende, / y la que es fácil, enfada.” Ella destaca la hipocresía allí, aunque sea más un elemento cultural que intencionado (como yo lo veo).
Otra ironía que encuentro es que hemos triunfado en conseguir los mismos derechos de la ley para las mujeres como hay para los hombres, pero la hipocresía tan básica de que se queja Sor Juana todavía existe, quizá tan fuerte como aquél entonces.
Otra ironía que encuentro es que hemos triunfado en conseguir los mismos derechos de la ley para las mujeres como hay para los hombres, pero la hipocresía tan básica de que se queja Sor Juana todavía existe, quizá tan fuerte como aquél entonces.
Thursday, March 26, 2009
La vejez
Las residencias para ancianos siempre me han interesado. Siento un distinta compasión cuando visito a una de estas residencias, y bastante raro es que no viene del ambiente melancólica que parece agobiar el lugar, sino del silencio profundo que veo en las caras arrugadas de la gente pegada a las sillas de ruedas. Da el sentido de que ni piensan, ni creen, ni sienten, ni tienen espíritu, ni alma, ni mente. Unas experiencias mías:
Waco, Texas: mi amiga y yo empecé a hablar con el anciano que lleva grandes gafas de sol. Al darse cuenta de que él no nos espanta, dos punks jóvenes, charlar con un anciano, su expresión se animó y la media hora que iba a seguir contó la historia directa del tornado que sopló por el centro de Waco en los cincuenta.
Ciudad Juárez, México: una anciana, arrugada, frágil y de estatura muy breve, se sentaba al otro lado de la sala. Nos observaba con curiosidad, de vistacitos que rompió su mirada fijada en las manos secas que cayeron en las rodillas. La acerqué con otra amiga mía y hablamos con la mujer preciosa, quien se inclinó y me señaló que le tendría que hablar con la boca casi directamente en la oreja. En español lento y alto, le dijimos de su identidad en Cristo como hija amada del Padre, oramos para ella, y le dimos unas palabras de conocimiento sobre su vida que complacía mucho a Dios. Lloró sonriendo y pidió una Biblia porque no tenía nada que leer.
Hay que comprender que los ancianos quietos y callados sí son seres humanos que sienten, saben, aman y creen todavía. Y a veces son tesoros de sabiduría.
Waco, Texas: mi amiga y yo empecé a hablar con el anciano que lleva grandes gafas de sol. Al darse cuenta de que él no nos espanta, dos punks jóvenes, charlar con un anciano, su expresión se animó y la media hora que iba a seguir contó la historia directa del tornado que sopló por el centro de Waco en los cincuenta.
Ciudad Juárez, México: una anciana, arrugada, frágil y de estatura muy breve, se sentaba al otro lado de la sala. Nos observaba con curiosidad, de vistacitos que rompió su mirada fijada en las manos secas que cayeron en las rodillas. La acerqué con otra amiga mía y hablamos con la mujer preciosa, quien se inclinó y me señaló que le tendría que hablar con la boca casi directamente en la oreja. En español lento y alto, le dijimos de su identidad en Cristo como hija amada del Padre, oramos para ella, y le dimos unas palabras de conocimiento sobre su vida que complacía mucho a Dios. Lloró sonriendo y pidió una Biblia porque no tenía nada que leer.
Hay que comprender que los ancianos quietos y callados sí son seres humanos que sienten, saben, aman y creen todavía. Y a veces son tesoros de sabiduría.
Tuesday, March 17, 2009
El beso
Luis de Góngora, en su poema La dulce boca, que es una advertencia a los amantes fervientes que tengan cuidado con el beso peligroso, logra ilustrar el beso con una belleza poética. Pero cuando analizamos el beso, se da cuenta de su rareza. No me quiero profundizar en los mecanismos del beso por temor a robarlo de su naturaleza romántica, pero realmente vemos unos de los dos partes más sucias del cuerpo humano—el mismo orificio que masca la comida, que emite el mal aliento, que eructa—unidas y compartiendo un jugo digestivo. Bueno…nadie debe pensar en eso. Quizá es esa misma calidad asquerosa del acto que al compartirlo con otra persona, dice que lo amas tanto que incluso su saliva no te da asco.
En todo caso, el beso sí es una forma muy íntima de comunicar. Distinto de hablar, dos personas pueden entenderse a la vez. Por mi parte, quiero esperar hasta el día de matrimonio para mi próximo beso. En el pasado no tenía tal convicción, pero ahora quiero protegerlo como un regalo para mi esposa futura—algo que vale mucho a causa del esfuerzo que tomaba para guardarlo. Sí, va a ser un beso torpe y sin mucha elegancia, pero nos habrá toda la vida para perfeccionarlo. Y a veces las cosas incómodas en la vida son las más románticas.
En todo caso, el beso sí es una forma muy íntima de comunicar. Distinto de hablar, dos personas pueden entenderse a la vez. Por mi parte, quiero esperar hasta el día de matrimonio para mi próximo beso. En el pasado no tenía tal convicción, pero ahora quiero protegerlo como un regalo para mi esposa futura—algo que vale mucho a causa del esfuerzo que tomaba para guardarlo. Sí, va a ser un beso torpe y sin mucha elegancia, pero nos habrá toda la vida para perfeccionarlo. Y a veces las cosas incómodas en la vida son las más románticas.
Thursday, March 5, 2009
¿Sano o cuerdo don Quijote?
Me interesa el tema del despertar en la historia de don Quijote. La descripción detallada de su menú semanal al principio del cuento introduce la regularidad cotidiana de su existencia. Es el aburrimiento total de la vida del campo. Entonces empieza don Quijote a leer, y encuentra en los libros de caballería algo que le despierta el corazón. Piensa que él también está hecho para la vida honorable de un caballero. Se consume las historias ricas del pasado. Le cambian el modo de pensar y ver al mundo. Aun decide cambiar su nombre y realizar su sueño de ser caballero, transformándose en la figura famosa a quien conocemos.
Siento un despertar semejante en mi vida. No sabía antes que había tal profundidad en la fe cristiana…no sabía que Dios me quería llamar ‘hijo amado’…que mi destino fue cambiar el mundo…que todavía se oye Su voz hoy en día…y que su poder todavía puede curar los enfermedades (y por supuesto que todo eso es para cada uno de sus hijos). He abierto un libro que me despertó la identidad verdadera. No soy quien fui—Jesús me ha transformado.
El sueño de don Quijote parece una ilusión: lucha contra monstruos que no se ve, etc. De la misma manera me fijo en lo que no se ve. Somos partes de una historia más bella que lo que simplemente vemos con los ojos, si sólo nos despertaríamos.
Siento un despertar semejante en mi vida. No sabía antes que había tal profundidad en la fe cristiana…no sabía que Dios me quería llamar ‘hijo amado’…que mi destino fue cambiar el mundo…que todavía se oye Su voz hoy en día…y que su poder todavía puede curar los enfermedades (y por supuesto que todo eso es para cada uno de sus hijos). He abierto un libro que me despertó la identidad verdadera. No soy quien fui—Jesús me ha transformado.
El sueño de don Quijote parece una ilusión: lucha contra monstruos que no se ve, etc. De la misma manera me fijo en lo que no se ve. Somos partes de una historia más bella que lo que simplemente vemos con los ojos, si sólo nos despertaríamos.
Monday, March 2, 2009
La princesa ideal...
Al intentar seguir la tradición quijotesca, lo encuentro difícil imaginar la mujer ideal sin que se conozca uno a si mismo. Supongo que volveré a mi primer entrada sobre quién soy yo para entender quién será ella.
Primero, la regla que no se puede violar: tendría que ser absolutamente consumida por el amor de Dios y apasionadamente dedicada a ver avanzado Su Reino. Si no tuviéramos nada más en común, ella todavía poseería lo ideal.
Además a eso, si más puedo pedirle, una música sería, y bilingüe o más. Su sentido de humor subiría a veces al nivel del ingenuo agudo, pero florecería con lo ridículo, siendo maestra del mal juego de palabras. No erudita, pero culta (distinción muy minúscula pero importante) y encantada con viajar el mundo. Idealmente sabría cocinar como arte, pero si no, aprenderemos juntos. No pierdo tiempo con las apariencias físicas específicas, temiendo que mi esposa futura tropiece con mi blog, quien sin duda será la más hermosa del mundo.
Tal princesa ya sentiría el peso de parámetros tan estrictos, pero le gustaría saber que además ella sería un poco ruidosa, y le permitiría yo hablar mucho. Es que a veces soy callado, y me encantan las chicas algo expresivas y locas. Romántica sería, pero no melodramático. Me perdonaría todos mis defectos, y yo a ella (aunque el amor cegaría cualquier).
Primero, la regla que no se puede violar: tendría que ser absolutamente consumida por el amor de Dios y apasionadamente dedicada a ver avanzado Su Reino. Si no tuviéramos nada más en común, ella todavía poseería lo ideal.
Además a eso, si más puedo pedirle, una música sería, y bilingüe o más. Su sentido de humor subiría a veces al nivel del ingenuo agudo, pero florecería con lo ridículo, siendo maestra del mal juego de palabras. No erudita, pero culta (distinción muy minúscula pero importante) y encantada con viajar el mundo. Idealmente sabría cocinar como arte, pero si no, aprenderemos juntos. No pierdo tiempo con las apariencias físicas específicas, temiendo que mi esposa futura tropiece con mi blog, quien sin duda será la más hermosa del mundo.
Tal princesa ya sentiría el peso de parámetros tan estrictos, pero le gustaría saber que además ella sería un poco ruidosa, y le permitiría yo hablar mucho. Es que a veces soy callado, y me encantan las chicas algo expresivas y locas. Romántica sería, pero no melodramático. Me perdonaría todos mis defectos, y yo a ella (aunque el amor cegaría cualquier).
Thursday, February 26, 2009
Tan largo me lo fiáis.
Este refrán notorio lleva la idea deformada de la gracia de Dios que mantiene don Juan. Su concepto problemático de la gracia revele una mentira que a menudo creemos ser verdad, y eso es la noción que la gracia sólo sirve para que entremos en el cielo. Por supuesto, eso sí es verdad, pero falta el propósito entero de la gracia que viene de la cruz. Recibir la clemencia al arrepentirnos de nuestros pecados y aceptar a Jesús como Señor es la primera forma de la gracia, pero también funciona como el poder de cumplir la voluntad de Dios, o sea que con la gracia tenemos el poder de no pecar; de hacer lo bueno. Ese poder viene del Espíritu Santo, no de nuestros esfuerzos humanos.
Digo que es una mentira porque si Jesucristo solamente quisiera que entremos en el cielo, no nos habría dejado aquí con el Espíritu mientras irse al cielo. El propósito de la gracia de Dios es para que andemos no atados a la ley del pecado, la cual lleva a la muerte, y sólo entonces somos capaces de hacer el trabajo de Dios.
Don Juan se equivoca en que tenga mucho tiempo para arrepentirse. Pero le da más placer al diablo que gasta su vida atada a los deseos de la naturaleza pecaminosa, porque no está avanzando el Reino de Dios—de hecho, con tal vida decadente, lo está destruyendo las vidas de la gente.
Digo que es una mentira porque si Jesucristo solamente quisiera que entremos en el cielo, no nos habría dejado aquí con el Espíritu mientras irse al cielo. El propósito de la gracia de Dios es para que andemos no atados a la ley del pecado, la cual lleva a la muerte, y sólo entonces somos capaces de hacer el trabajo de Dios.
Don Juan se equivoca en que tenga mucho tiempo para arrepentirse. Pero le da más placer al diablo que gasta su vida atada a los deseos de la naturaleza pecaminosa, porque no está avanzando el Reino de Dios—de hecho, con tal vida decadente, lo está destruyendo las vidas de la gente.
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